FLORIDA: Road trip a 40 grados

¿El plan? Pasar cuatro días en el norte de Florida (Jacksonville, Little Talbbot, Amelia island y Saint Agustine)

¿Por qué? Pues por qué no. Aunque les mentiría si les dijera que el inicio de la temporada de la NFL (Packers VS Jacksonville para ser exacta) no tuvo nada que ver.

¿El reto? Hacerlo con un tanque de gasolina.

Ir a Florida siempre es bonito: Miami, Fort Lauderdale, Orlando. Pero más allá de los destinos tradicionales, esté rincón del mundo tiene mucho que ofrecer: islas, reservas naturales, restaurantes hipster style y mucha mucha historia. El lugar ideal para empezar este road trip a 40 grados centígrados es Jacksonville. Aunque es la tercera ciudad más grande del estado, parece estar olvidada por los turistas. Pero los que se atrevan a llegar, encuentran una ciudad llena de restaurantes, bares, gente buena onda y casas victorianas (de esas grandotas de madera que vemos en las películas). La forma más fácil de llegar es un vuelo directo de la CDMX a Sandford (gracias Interjet) y de ahí rentar un coche y manejar un par de horas. Jacksonville tiene su propio aeropuerto pero como no hay vuelos directos, llegar hasta ahí requeriría aerolíneas más caras y escalas.

Jacksonville

El barrio Riverside en Jacksonville es uno de los mejores lugares para quedarse y gracias a Airbnb podrán vivir la experiencia de dormir en esas casas grandotas victorianas. La calle de King Street, el centro del barrio, está llena de lugares para echar un trago y comer. Kickbacks Gastropub, por ejemplo, ofrece cientos de cervezas artesanales y el mejor ‘pulled pork sandwich’ (todavía sueño con él). Entre sus curiosidades también tienen una hamburguesa hecha con una dona Krispy Kreme (pa los valientes). Otro lugar de-li-cio-so es Carmines Pie House en Forbes Street (esquina con King Street) en donde puedes pedir pizza estilo Chicago. Yo probé la de pesto y me arrepiento de nada).

Para desayunar, les recomiendo Bold Bean Coffee Roasters: buen café y pan del día. ¿Se puede pedir más?

Kingsley Plantation

Después de disfrutar la primera tarde en Jacksonville y de dormir en una casa Victoriana, nos subimos al coche y dimos formal inicio al road trip. La primera parada: Kingsley Plantation que está como a una hora de distancia de Bold Bean Coffee Roasters (primero lo primero). El camino es lindo: carreteras que no le piden nada a nadie y el mar de un lado. Esta plantación, que tiene su nombre gracias a su dueño Zephaniah Kingsley, es ahora un museo que recuerda la historia de los esclavos en Estados Unidos. Durante el recorrido se observa cómo vivía Zephaniah y cómo vivían sus esclavos. La casa, construida en 1797, está en perfectas condiciones. Pueden disfrutar, además, es parte de una reserva natural ‘‘Timucuan Ecological and Historic Preserve’ lo que hace que el paisaje que la rodea sea bastante agradable.

Little Talbot & Amelia Island

La segunda parada: Little Talbot. Ocho kilómetros de arena y mar. Al ser una reserva natural no se permite ninguna clase de construcción por lo que la sensación que da es el de una playa completamente virgen en donde puedes ver el cielo, sin interrupciones, 360 grados. Una maravilla. Ahora, por lo mismo, no hay nada: ni restaurantes, ni palapitas, ni trencitas. La gente de la zona llega con su coche, sillas, sombrillas y todo lo necesario para un asado frente al mar. Se vale copiar el plan.

Nosotros estuvimos un rato jugando con las olas y nos volvimos a subir al coche en busca de algo de comer. En su lugar, llegamos a Amelia Island (tercera parada). Acá es como la versión de lujo de Little Talbot. Los hoteles, resorts y clubs de playa más nice, se encuentran acá. Lo bonito es el camino: el mar de un lado, gente pescando y casa tipo Dawson's Creek. ¿Comida? Fue hasta que salimos de la isla cuando vimos en la carretera un lugar llamado Sandollar Restaurant. A la orilla del mar pero con aire acondicionado, es un lugar sencillo con platillos deliciosos. El Crab Bisque es lo más delicioso del mundo mundial y el Bourbon Street Salmon, también. Acompáñalo con una cerveza y voilá. La mejor tarde frente al mar. Todos los pescados son locales y frescos.

Saliendo, regresemos a Jacksonville a descansar.

(Paréntesis futbolero. El tercer día fue Game Day. Los amantes del Americano, sabrán a lo que me refiero. En la mañana fuimos al centro de la ciudad en donde lo único que encontramos abierto un pequeño café en Jacksonville Landing. Caminamos un poco por ahí, aunque a 40 grados no se puede mucho, para descubrir Hemming Park. Después no encaminamos a EverBank Field. El estadio en donde los Packers enfrentarían a los Jaguares. Lo mejor es comer por ahí, la gente cocina y bebe un poco antes de que inicie el juego pero en el estacionamiento se pueden encontrar opciones para comprar ya que adentro es más caro. El resto del día fue ver el juego al rayo del sol. La buena noticia es que los Packers ganaron, guiño guiño).

Saint Agustine

El último día lo dedicamos a Saint Agustine, la ciudad más antigua de Estados Unidos. Este lugar sí nos sorprendió porque a primera vista ni parece Estados Unidos. Un fuerte español, Castillo de San Marcos, con vista al mar, callecitas como St George St. por donde se puede caminar, no dejen de visitar The Lightner Museum (el jardín es hermoso) que está justo enfrente de la universidad que también es un edificio digno de admirar. Si van a estar acá todo el día, una buena forma de terminar es en la Distillery Company (después del calor, un par de tragos no caen mal). Acá vale la pena quedarse una noche antes de dirigirse de regreso al aeropuerto de Sandford, Orlando.

Y sí, todo fue con un tanque de gasolina. Misión cumplida.

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