BAJA CALIFORNIA SUR: Volver a creer en el amor en 7 días

Justo antes de terminar el año, llego con eso un poco de melancolía, frustración y realidad al no poder encontrar el amor en ninguna aplicación social.

Es por esto que mandé a la mierda el amor citadino y me propuse encontrar el amor foráneo en solo 7 días, el destino ya lo tenía: Baja California. Un poco de frío, algo de calor y los amigos correctos, fue la mezcla perfecta para encontrar lo que en 358 días no pude encontrar. ¿Hoteles de lujo? ¿Clubes de playa? ¡Claro que no! Ahí no está el amor. Un auto cómodo para recorrer distancias largas, caminatas extremas y hoteles de una sola noche con las amenidades justas y necesarias me ayudarían en mi búsqueda, al estilo antiguo del juego del amor y el coqueteo sin censura.

Día 1 Llegando a La Paz, rentamos un auto e hicimos el trayecto más largo del viaje. Después de un par de tacos de langosta en el estómago (es obligatorio pasar al BIsmarksito por ellos) y de llenar con muchos víveres la hielera, tomamos la Ruta 1 de México: carreteras largas, rectas y con paisajes de ensueño. Nuestra primer parada, después de 12 horas en auto, fue Cataviña. Cataviña está ubicado en el municipio de Ensenada, con una población de 20 casas (eso es todo lo que hay). Tomen precauciones porque tampoco hay internet y solo existe un teléfono satelital (risas sarcásticas). Día 2 Después de dormir 4 horas en el hotel Misión Cataviña atravesamos la pequeña carretera para tomarnos un rico chocolate caliente, compartimos algunas tortillas de harina hechas a mano y unos huevos a la mexicana con una vista de película de vaqueros fantasmas en medio de la nada. Ahí le preguntamos a la dueña del lugar por Nathan, nuestro guía. De nuevo tomamos coche, ahora en una 4 x 4, y nos dirigimos al lugar por el que viajamos tantas horas: un oasis en medio del desierto de Baja California, rodeado de piedras gigantes y mezclado con la naturaleza desértica, tal cual uno de esos de cuentos del viejo oeste. Obvio no había amor para mí en ese sitio, al final era un desierto (como yo por dentro, seco como la chingada pero, con la esperanza de un oasis en medio de la nada). Me faltó mencionar algunas pinturas rupestres que se encuentran en el sitio. Después de la caminata tomamos nuestras cosas, el auto y a manejar de regreso al siguiente punto: Guerrero Negro El nombre da miedo, pero no importó y ahí pasamos la tarde y todo el día siguiente. En el camino conocimos a un viejo hombre de ojos verdes llenos de historias, él se ofreció para llevarnos a la exportadora de sal (fuente de empleo y razón por la cual fue creado Guerrero Negro). Descubrimos lagunas rosas, hectáreas de sal blanca que parece nieve y montañas salinas que te dejan hacer miles de fotos para Instagram. Poco a poco te empiezas a enamorar (al menos del lugar y de la gente con la que compartes el momento).

Día 3 Despertamos después de descansar toda la noche y fuimos a ver ballenas jorobadas, leones marinos y a descubrir las maravillosas dunas que se encuentran en laguna Ojo de Liebre. Ver ballenas es algo que te hace olvidar de los presupuestos que debes de cerrar en el trabajo y de la renta que debes de pagar los siguientes meses, así que el amor de nuevo estaba surgiendo pero en forma de viaje (estoy empezando a entender porque nunca encuentro el amor en forma de ser humano). Al terminar con este tour y con mi memoria de la cámara llena, tomamos el auto y nos dirigimos al siguiente punto hacia el sur: Loreto. Este es el poblado más antiguo de nuestra linda Baja.En el camino paramos para conocer una bella iglesia en San Ignacio (un pequeño poblado en medio del manglar) y en Mulege hogar de playas increíbles que harán que el Caribe mexicano se te olvide.

Día 4 Una vez ya descansados en Loreto, tomamos el auto y nos dirigimos por recomendación de los lugareños a la Playa el Requesón (no entiendo por qué los mexicanos le ponemos estos nombres a los lugares) ubicada en la Bahía Concepción a una hora de Loreto. Esta playa de colores azules y desértica, es sin duda una de mis favoritas hasta ahora: poca gente, clima delicioso, sin ruido y con animales hermosos alrededor. La experiencia en esta playa es difícil de olvidar (recuerden siempre llevar su hielera con provisiones). Por la noche después del atardecer, regresamos a Loreto, ahí cenamos en el restaurante Mi Loreto. Arte tortillero en toda la expresión, pues todo es hecho a mano. Chiles rellenos de camarón y plátano, sopes de mariscos entre muchos otros platillos (100 por ciento recomendable). Día 5 –Ya no recuerdo por qué hice este viaje, pero no quiero que termine, siento mariposas en el estomago cuando pienso en el siguiente punto– Por la mañana después de tomar un delicioso café en el hotel Plaza Loreto tomamos el coche y emprendimos el viaje a el mejor lugar de todo el viaje: Cerritos. A 10 minutos de Todos Santos, Cerritos fue el elegido para pasar la noche de Año Nuevo. Una playa de surfistas, cuerpos esculturales, sol, arena, la mejor onda y uno de los atardeceres más lindos en el viaje (esos de algodón de azúcar que te recuerdan que no importa en dónde ni con quien estés, al final el mismo sol sale siempre, solo debemos de aprender a apreciar su belleza). Una noche de caminata en la playa en varios hoteles, fogatas y mucho rock nos dejó como resultado… ¡la peor cruda!

Día 6 ¿Con quién amanecí y por qué me siento tan bien? Las mariposas en el estomago siguen aunque ahora un poco indispuestas. Con la peor de las crudas tomamos el auto y fuimos a Todos Santos, a solo 10 minutos en coche de Cerritos. Es famoso por el legendario Hotel California (sí, el de la canción de 'The Eagles') este pueblo mágico tiene muchas galerías de arte y una gran variedad culinaria para ofrecer al público, nuestra apuesta fue el restaurante El Rincón de Humaya. Una maravilla. Atendido por una señora y su hijo, nos dieron los mejores chilaquiles quita-cruda del mundo. Después de caminar y sin nada más que conocer fuimos a mi playa favorita: Balandra. Una playa de arena blanca la cual parece una alberca gigante. Variedad de fauna marina como las manta rayas y una creación rocosa en forma de hongo, me dejaron ver qué tantos kilómetros recorridos en auto habían valido la pena.

Después de un rato nos dirigimos al Tecolote, el mejor punto para ver el atardecer y comer mariscos frescos. Sin más, la mejor despedida del viaje fue ahí. El atardecer nos dejó ver que lo único que debes de elegir en un viaje es con quién hacerlo, pues el destino del viaje te elige a ti. Y el amor llega sin preguntar, de formas distintas y manifestaciones diversas. Día 7 De nuevo tomar avión y regresar con toda la pila a la vida cotidiana enamorado de ti y de este viaje. Gracias, Baja California. ¿Qué debes de empacar? Mucha paciencia para viajar en coche Una buena playlist para el auto. Ropa de frío y ropa de calor. Mentalidad abierta. Los mejores compañeros de viaje. Cámara. Mapa de Baja California. ¿Cómo llegue? Vuelo México - La Paz - México Auto Hertz por la Ruta 1.

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