BRASIL: Un fin de semana largo en Río de Janeiro

Hay días en que una amiga se encuentra un boleto de avión barato para ir a un destino a más de 10 horas de distancia y con sólo cuatro días para ir y venir. Hay días en donde la respuesta correcta es 'ya lo compré'. Así fue como yo y otras tres amigas terminamos en Río de Janeiro con el reto de beber caipirinhas hasta el hartazgo, conocer cada rincón, disfrutar del mar y lograr ir directito del avión al trabajo con la actitud de “juro que no vengo de Brasil” antes de pedirle a nuestros jefes días de vacaciones para diciembre (sorry not sorry). Cuando hay un feriado y un día libre en el trabajo, la gente suele irse el fin de semana a un lugar cerca a descansar y no cruza medio continente sólo por la necedad de beber caipirinhas en Ipanema al atardecer. Pero bueno, cuatro amigas de toda la vida a punto de cumplir 30 años no piensan igual que todos. Así que… ♫ Her name was Lola, she was a showgirl ♫

DÍA 1

Llegamos a Río un viernes en la mañana y nos dirigimos a nuestro Airbnb. ♫ at the copa, Copacabana, music and passion were always in fashion ♫ Cansadas de volar toda la noche y confundidas con el cambio de horario, hicimos lo que cualquier ser humano hubiera hecho en nuestro lugar: fuimos a la playa y pedimos una caipirinha fría-fría-casi-congelada.

Postal #1 ✓

Después de pasar la tarde en Copacabana nos dirigimos a Pan de Azúcar (Pão de Azúcar), un monolito en la bahía de Guanabara, a ver el atardecer. Lo mejor es comprar los boletos en internet desde antes y así evitar las filas (moverte en Brasil es fácil ya que hay uber, cosa que se agradece cuando tienes los días contados). Subes dos teleféricos antes de llegar a la cima a prepararte para que el paisaje te robe uno o dos suspiros. Compramos una caipirinha, encontramos el lugar perfecto para esperar el atardecer y el amor sucedió a las 7:15 pm.

Postal #2 ✓

Para cerrar con broche de oro nuestro primer día en Río, bajando del Pão de Azúcar, regresamos a ♫ Copa, Copacabana ♫ a un lugar llamado BIP BIP: un bar distinto a los bares tradicionales en donde músicos de Samba y Bossa nova, se reúnen a cantar y tocar mientras que una audiencia pequeña los admira desde una mesa en la calle. Adentro hay un refrigerador con chelas y agarras las que quieras, cuando quieras. Afuera, un señor barbón te las apunta y al terminar las canciones en lugar de aplausos (por respeto a los vecinos) chasqueas. Es un bar silencioso, los músicos tocan bajito y la gente no habla, simplemente escuchas con chela en mano disfrutando del momento. Cerca hay infinidad de otros bares en donde pueden terminar la noche enamoradas de Río ♫ At the copa they fell in love ♫

DÍA 2

El día empezó temprano, el objetivo era llegar al Cristo de Corcovado a las 9 am. Una estatua estilo Art Decó de 30 metros de altura sobre un pedestal de 8 metros (es decir, enorme) que te recibe con los brazos abiertos viendo a la ciudad. Es considerada una de las maravillas del mundo moderno y se encuentra en la cima del cerro de Corcovado. La vista es espectacular. Lo malo es que al ser el lugar más turístico de Río, la cantidad de personas que la visitan es demasiada y apreciar el momento, se vuelve complicado. En mi opinión, la belleza del Cristo Redentor se aprecia mejor a la distancia. De noche, el cerro desaparece con el cielo dando la sensación de que el Cristo está volando sobre la ciudad y en los días lluviosos, las nubes lo tocan. Las dos son postales dignas de admirar y sin tanta gente. ♫ Muita calma pra pensar, e ter tempo par sonar. Da janela, ve-se o Corcovado, o Redentor, que lindo. ♫

Postal #3 ✓

De regreso a la tierra (es decir, bajando del cerro de Corcovado) caminamos un par de cuadras a ver el Largo do Boticario, una linda foto de lo que fue la primera farmacia de la ciudad. Es un bello rincón en Río de Janeiro que toma menos de media hora visitar desde las faldas del Corcovado. ¿La siguiente parada? El jardín botánico, un gran espacio verde en donde puedes apreciar la fauna de Brasil y de otras partes del mundo: los cetáceos y las orquídeas son de lo más bonito. Y desde acá pueden ver al Cristo Redentor a lo lejos y en las alturas.

Los días en Río pueden ser calurosos y bochornosos, ¿la solución? El mar. Saliendo del jardín nos fuimos directivo a Ipanema ♫ Tall and tan and young and lovely, the girl from Ipanema goes walking and when she passes, each one she passes goes "ah”♫ El atardecer en este rincón del mundo es de los más bonitos: sombrilla de flores, mar de fondo, gente jugando a la pelota, caipirinhas y cervezas a la mano hace que tu mente cante ♫ olha que coisa mais linda mais cheia de graça, ela menina que vem e que passa, num doce balanço a caminho do mar. ♫

Postal #4 ✓

Ya en la noche, nos fuimos a Lapa, el barrio que no duerme y que está lleno de lugares para escuchar y bailar samba, beber cerveza y ser feliz. ¡Salud!

DÍA 3

Si es domingo, empezar el día en alguno de los múltiples mercados que llenan la ciudad, siempre será una buena opción. Nosotras fuimos a la Feira Hippie de Ipanema, uno de los mercados al aire libre más grandes en donde puedes encontrar recuerditos originales, artesanías, obras de artistas locales y ropa (pantalones aguados y vestidos coloridos). Chácharas compradas, ¿un poquito más de mar? Por la tarde, nos dirigimos al centro para ver la catedral (parece una especie de nave espacial con la misión de poblar Marte) y de ahí nos movimos a conocer el barrio de Santa Teresa, un barrio chiquito pero con bastante encanto. Puedes llegar en tranvía desde el centro de la ciudad (el regreso sale gratis) pero lo mejor es entrar desde las Escaleras de Selaron, unas escaleras llenas de mosaicos de colores y por bonitas se han convertido en una de las postales típicas de Río.

Postal #4 ✓

Llegando a Santa Teresa, las tiendas tienen un encanto especial y querrás comprar de todo, pero lo mejor, conforme va cayendo el sol, la música va subiendo. Las boutiques de ropa como Favela Hype le dan espacio a músicos de Jazz y Samba y porque Brasil, la cerveza aparece como por arte de magia. Para cenar, Explorer Bar ofrece varias delicias saladas y dulces.

DÍA 4

El triste regreso a la realidad. Dependiendo del horario de tu vuelo, recomiendo hacer tres cosas:

  1. Despedirte del mar como se debe.

  2. Ir a una churrasquearía, acá vayan con pantalones ‘guanguitos' (de esos que compras en la Feira Hippie de Ipanema) porque lo único seguro es que vas a comer mucho. La cosa está así: tú pagas el precio del buffet y tienes acceso a una barra de ensaladas, hartas verduras a la plancha y hasta sushi. Una vez sentada, te dan dos letreritos, el verde significa que quieres seguir comiendo y el rojo que ya te rendiste. 3, 2, 1 las espadas empiezan a salir y carne de todo tipo empieza a llegar a tu plato. ¿Cuándo acaba? Cuando tú quieras.

  3. Ver los murales de #KOBRA y Rita Waiter (entre muchos otros artistas) en Pier Mauá y tomarte la foto en el letrero de RÍO TE AMO frente al museo del mañana. ♫ Her name is Lola, she was a showgirl... but that was thirty years ago, when they used to have a show. ♫

CONSEJOS PARA VOLAR TODA LA NOCHE Y LLEGAR A TU TRABAJO COMO SI NO TE HUBIERAS IDO A NINGÚN LADO:

  1. Cambia el horario desde que te subes al avión a la hora del país al que llegas. Así tu cerebro se va acostumbrando.

  2. Toma decisiones dependiendo de la hora que es el país del destino, es decir, si en México es la 1 am y en Brasil las 9 pm, trata de dormir en lugar de ver películas.

  3. Toma harta agua durante el vuelo.

  4. Viaja con tu kit de limpieza (es decir, no te duermas maquillada), desodorante, pasta y cepillo de dientes.

  5. Trata, en la medida de lo posible, de no documentar. Así ahorras tiempo de espera una vez que llegas.

  6. CAFÉ.

Y bueno, ante cualquier pregunta, te sientes medio mal, dormiste pésimo y por eso las ojeras. No importa el agotamiento, lo bailado, nadie te lo quita. ;)

¿Cómo llegué?

De la CDMX a Panamá y de ahí a Río con Copa Airlines.

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