ESTADOS UNIDOS: Chicago, entre el maratón y los restaurantes

Chicago desde las alturas

Un lugar para decir sí, contigo toda la vida.

Si creen que este viaje se trata de cómo me comprometí, lamentablemente están equivocados y leyendo la nota incorrecta. Spoiler alert: este viaje se trata de lugares bonitos, comida, deporte y más comida.

Después de muchos años de correr, este deporte se ha convertido, junto con viajar, en mi pasión. Y Chicago es el lugar perfecto para combinar estos dos placeres. El maratón de Chicago ha sido por muchos años uno de los más famosos, desde 2006 ha ido ganando prestigio y está catalogado dentro de los seis maratones más importantes del mundo. Chicago es la tercera ciudad con mayor número de habitantes, pero aún así no deja de ser una ciudad organizada, limpia y con un paisaje increíble rodeado del famoso lago Michigan, sus enormes rascacielos y edificios art deco, neo coloniales y las famosas row houses, que nos hacen ver la importancia de la arquitectura para esta ciudad, que aún después del gran incendio en 1871 sigue siendo una de las ciudades más bellas de Estados Unidos.

Chicago, además de ser la cede del famoso maratón, festivales de música como Lollapalooza y miles de eventos, cuenta con un material bastante amplio de lugares por conocer.

Regresando a esta historia, nosotros sólo contábamos con cuatro días, los cuales fueron suficientes para hacer de Chicago una ciudad memorable, de esas que recordarás por siempre con una sonrisa y una lágrima de nostalgia.

Día 1

The Bean, Chicago.

Después de llegar cansados, mis amigos y yo, sólo queríamos una taza de café, por lo que desconcentrados y sin rumbo fijo, comenzamos a caminar por el centro de la ciudad buscando un lugar amigable para poder sentarnos lejos del frío. Elegimos un lugar pequeño llamado Café Integral en Freehand Chicago, el lugar perfecto para los Instagram addicts, por su decoración hippie trendy. Ya despejados con demasiada cafeína, decidimos hacer una carrera al lado del río, 7 km para entrenar antes del gran día y así también, calentarnos un poco.

Ya bañados y con toda la pila fuimos a nuestro primer tour. Primera parada (tambores) Millenium Park. Conocido por el emblemático Bean y sus grandes fuentes, este spot te recuerda el por qué Chicago también es llamada "La ciudad de los Vientos" (lleven con que taparse siempre). Después de tomar varias fotos ahí, el día se despejó y la neblina se fue, por lo que decidimos ir al Skydeck para admirar la mejor vista de toda la ciudad rodeada por el río y sus grandes rascacielos (efecto wow incluido). Saliendo de ahí, ya con mucha hambre, decidimos ir al que para mí fue el hallazgo gastronómico del viaje: Au Cheval. Las mejores hamburguesas por mucho, servidas con un huevo frito arriba, una entrada de tuétano con mermelada y un pan que me hace babear mientras estoy escribiendo esto. Entre comida rica, cervezas y risas terminó este día.

Día 2

Sabemos que los viajes son para despertarse temprano, nunca sobra tiempo para dormir, así que despertamos para recoger nuestros paquetes de la carrera y después decidimos ir a uno de mis lugares favoritos: The Original Pancakes House. Pancakes de todo tipo, porciones gigantes y lo mejor, pancakes gluten free (para los que estamos a dieta infinita). Saliendo de ahí un poco atarantados por el azúcar ingerido, paseamos un poco por las tiendas listos para ir a nuestro segundo spot turístico: El Acuario de Chicago. Por mucho el mejor lugar para llevar a los niños, en él hay especies de todo tipo, peceras gigantes, medusas, tiburones y manta rayas conviviendo, mostrándonos que sólo somos un pequeño punto en el universo de las especies en la tierra, a este lugar le deben de dedicar mucho tiempo para poder admirar la belleza de la naturaleza.

Después, a descansar un poco al hotel y a cambiarnos para nuestro atracón de carbohidratos un día antes del maratón. El lugar elegido fué Bella Notte Ristorante, vaya que las porciones italianas en una ciudad americana son grandes, digamos que pude haber comido una semana con mi plato. La excelente cena nos dejó listos para el siguiente día.

Día 3

Amanecer en Chicago

El despertador sonó a las 5:30 am y lo único seguro es que sería un día intenso. Con 42.195 km por recorrer y una vida entera de carrera tomados de la mano (así fácil y nada dramático comenzó el día). En este punto ya éramos más personas concentradas en Grant Park, listos para arrancar la carrera. La sensación de miles de personas corriendo un maratón se siente increíble y sumado al sentimiento de ver a mi mejor amigo parado al lado de mí, nervioso por correr su primer maratón y todavía más nervioso pues la meta era el lugar elegido para pedirle a ella (otra integrante de los amigos que viajamos juntos a Chicago) que corriera toda la vida junto a él ( sí, sí hubo propuesta de matrimonio).

La carrera comenzó y fueron las horas más intensas del viaje; cada kilómetro que veíamos pasando por Lincoln Park, Old